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TDAH
Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad

Tratamiento | TDAH | Adultos | Adolescentes | Infantil

Tratamiento TDAH Madrid

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), es un trastorno común de la infancia aunque puede continuar durante la adolescencia y la edad adulta. El TDAH hace que a un niño le sea difícil concentrarse y prestar atención sobre todo en tareas en las que el estímulo es bajo. Algunos niños pueden presentar además conducta de tipo hiperactivo o impulsividad. El TDAH puede hacer que a un niño le resulte difícil desempeñarse bien en la escuela o comportarse en su casa.

Desde hace años se conoce que el TDAH no es exclusivo de los niños, persistiendo en la edad adulta en un importante número de casos. En los adultos los síntomas cambian de forma sustancial respecto a lo que vemos en niños, siendo lo más destacable, la distraibilidad, las dificultades de planificación y organización, con olvidos frecuentes y dificultad para terminar tareas. La hiperactividad que vemos en niños va desapareciendo en la adolescencia cambiando por una sensación de inquietud interior. Se acompaña de importante interferencia en la actividad laboral, en las relaciones con los demás y en la planificación de su propia vida. En los adultos hay que valorar bien la co-existencia de otras patologías como depresión, ansiedad, consumo de sustancias, etc... que obligan a un tratamiento integral y especializado.

En nuestra consulta ofrecemos una aproximación integral al tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. Lo primero que debemos hacer es realizar una evaluación completa de cada caso, siendo lo fundamental la exploración clínica del niño, del adolescente o adulto. En algunas ocasiones puede ser útil realizar una evaluación neuropsicológica que permita identificar donde están los problemas principales. Una vez establecido un diagnóstico de presunción se realiza la planificación terapéutica que puede incluir un abordaje farmacológico y psicoterapéutico.

¿Qué es el TDAH?

El TDAH es el trastorno psiquiátrico por excelencia en niños y adolescentes. Aparece en un 5% de niños en edad escolar, es decir que en cada clase existen unos dos alumnos con TDAH. Se caracteriza por una importante inatención que impide que la persona pueda centrarse en cualquier actividad que no le genere un importante estímulo. Suele acompañarse de gran hiperactividad, conductas impulsivas, baja tolerancia a la frustración, baja autoestima, problemas de conducta, etc. Como consecuencia de todo ello suelen presentar dificultades académicas y pueden conducir al fracaso escolar y dificultades de socialización. Es importante saber que el TDAH sin un tratamiento correcto e integral aumenta de forma importante el riesgo de abuso de sustancias y trastorno de personalidad en edades posteriores.

El trastorno de déficit de atención con hiperactividad se define como un patrón persistente de falta de atención, hiperactividad e impulsividad que genera interferencia en el funcionamiento en diferentes áreas del paciente.

  • Falta de atención significa que una persona se distrae de lo que está haciendo, no es persistente, tiene dificultad para mantenerse enfocada y es desorganizada. Estos problemas no se deben a la rebeldía o a la falta de comprensión.
  • Hiperactividad significa que una persona se mueve de un lado a otro en exceso cuando eso no es apropiado o se muestra inquieta, toquetea o da palmadas a las cosas o habla demasiado. Suelen empezar muchas cosas pero no acabar ninguna pasando de una actividad a otra de forma un tanto desorganizada. En los adultos, puede parecer que son extremadamente inquietos o terminan agotando a los demás con su exceso de actividad.
  • Impulsividad significa acciones precipitadas realizadas sin pensar o un deseo de recibir una recompensa inmediata o la imposibilidad de retrasar la gratificación. Con frecuencia, estos actos impulsivos tienen consecuencias negativas para el paciente a pesar de lo cual se siguen llevando a cabo estos actos por la incapacidad del paciente para inhibirlos. Una persona impulsiva puede ser socialmente entrometida e interrumpir demasiado a las demás o tomar decisiones importantes sin considerar las consecuencias a largo plazo.
El trastorno de déficit de atención con hiperactividad comienza en la infancia y se considera un trastorno del desarrollo, pero es posible que no se diagnostique sino hasta la adolescencia o la edad adulta. Es decir, también los adolescentes y adultos pueden tener TDAH.

¿Qué causa el TDAH?

Se trata de una alteración del desarrollo del cerebro (neurodesarrollo) de base genética. Según diferentes estudios la genética en el TDAH explica el 80% de la causalidad mientras que el 20% restante se explicaría por otros factores como son:

  • >Fumar y beber alcohol durante el embarazo
  • Algunos daños cerebrales por lesiones
Algunas personas creen que el azúcar refinado causa el TDAH. Pero la mayoría de las investigaciones no apoyan la idea de que el azúcar cause el TDAH.

¿Cómo es el TDAH en niños?

No existe ninguna prueba que pueda indicar si su hijo tiene TDAH. Por este motivo, si usted cree que puede tener TDAH es importante que sea evaluado por un especialista en salud mental que tenga experiencia en el diagnóstico de TDAH para que establezca el diagnóstico.

Los síntomas del TDAH pueden estar presentes de forma clara y evidente desde antes de los 6-7 años, si bien antes de esta edad es difícil establecer el diagnóstico de TDAH, dado que la capacidad de atención está poco desarrollada también en los niños sin TDAH. En esta edad, el niño con TDAH presenta una incapacidad para sostener la atención en la práctica totalidad de las actividades, y es en el colegio donde se hace más evidente al poder compararlo con el resto de niños de su misma edad. Así, el niño con TDAH muestra un comportamiento sumamente hiperactivo en el aula, se levanta con frecuencia de la silla, no termina las tareas, molesta a los compañeros, habla cuando debe permanecer callado, presenta episodios de ira o rabietas y otros comportamientos impulsivos.

Como consecuencia de estos síntomas el rendimiento académico se ve afectado y sus resultados empiezan a empeorar. Esto es uno de los primeros impactos que tiene el TDAH en el niño, lo que provoca que se vea afectada su autoestima y pueden aparecer los primeros problemas en la socialización. Por otra parte, los comportamientos impulsivos del niño con TDAH conllevan también dificultades en la socialización al ser rechazado por los compañeros.

En ocasiones puede ser difícil diagnosticar a un niño con TDAH ya que los síntomas pueden parecerse a otros problemas. Por ejemplo, un niño puede parecer tranquilo y tener un buen comportamiento, pero en realidad le es difícil prestar atención y se distrae con frecuencia lo que le provoca una gran dificultad para el aprendizaje. O puede que un niño se porte mal en la escuela, pero los maestros no se den cuenta que la causa es que el niño tiene TDAH.

Si su hijo tiene problemas de comportamiento en la escuela o en su casa desde hace tiempo, consulte con un especialista en TDAH.

¿Cuáles son los síntomas del TDAH en niños?

El TDAH tiene muchos síntomas. Al principio algunos síntomas pueden parecer comportamientos normales de un niño, pero el TDAH los empeora y hace que ocurran con mayor frecuencia.

Los niños que tienen TDAH pueden:

  • Distraerse fácilmente y olvidarse las cosas con frecuencia
  • Cambiar rápidamente de una actividad a otra
  • Tener problemas para seguir instrucciones
  • Soñar despiertos/fantasear demasiado
  • Tener problemas para terminar cosas como la tarea y los quehaceres domésticos
  • Perder juguetes, libros, y útiles escolares con frecuencia
  • Estar muy inquietos y retorcerse mucho
  • Hablar sin parar e interrumpir a las personas
  • Corretear mucho
  • Tocar y jugar con todo lo que ven
  • Ser muy impacientes
  • Decir comentarios inadecuados
  • Tener problemas para controlar sus emociones

¿Cómo es el TDAH en adolescentes?

Ser adolescente no siempre es fácil. Los adolescentes que tienen TDAH pueden pasar malos momentos. La escuela puede ser difícil y algunos adolescentes pueden tomar demasiados riesgos o romper reglas. Muchos adolescentes con TDAH han llegado a la educación secundaria con unos resultados académicos aceptables gracias a un esfuerzo muy importante tanto del paciente como de su familia que ha compensado las dificultades que conlleva el TDAH, supervisando, organizando, planificando y focalizando las actividades del paciente desde el exterior. Sin embargo, al llegar a la adolescencia, este suele rechazar la supervisión parental y por tanto los resultados empeoran bruscamente. Simultáneamente, el adolescente con TDAH se va involucrando en actividades de riesgo, siendo la más problemática el consumo de drogas. Pero, al igual que los niños que tienen TDAH, los adolescentes pueden mejorar con tratamiento.

¿Cómo es el TDAH en adultos?

Muchos adultos tienen TDAH y no lo saben. Al igual que el TDAH en los niños y adolescentes, el TDAH en los adultos puede dificultarles la vida. El TDAH puede hacer que a los adultos les sea difícil sentirse organizados, conservar un empleo, o llegar al trabajo a tiempo. Las actividades cotidianas, como levantarse por la mañana, prepararse para salir de la casa para el trabajo a tiempo y lograr ser productivos en el empleo, pueden ser particularmente difíciles para los adultos que tienen TDAH, pero que no han sido diagnosticados. Es posible que tengan antecedentes de problemas académicos y laborales, así como tener relaciones personales difíciles o fracasadas. Muchos han tenido algunos accidentes de tráfico. Al igual que los adolescentes, los adultos con TDAH pueden parecer intranquilos o inquietos. Es posible que traten de hacer varias cosas a la vez, en la mayoría de los casos, sin éxito. También tienden a preferir “las soluciones fáciles”, en lugar de hacer lo necesario para lograr mayores recompensas.

Es posible que el TDAH no se diagnostique sino hasta la edad adulta. Esto suele ocurrir porque los maestros o los miembros de la familia no lo reconocieron a una edad temprana, la persona tuvo una forma leve del trastorno o porque tenía un ambiente familiar bien estructurado que compensó los síntomas del TDAH. Otro factor que tiene un efecto protector en la evolución del TDAH es la inteligencia. Un niño o adolescente con TDAH y un buen nivel de inteligencia puede compensar gracias a esta las dificultades que conlleva su TDAH y alcanzar unos resultados aceptables, aunque siempre por debajo de lo que sería esperable por su nivel de inteligencia. Sin embargo, es común que los adultos jóvenes con TDAH sin diagnosticar enfrenten problemas académicos en la universidad como consecuencia del incremento de exigencia que supone la educación superior.

El TDAH en adultos se puede diagnosticar y tratar. Para algunos adultos, descubrir que tienen TDAH puede ser un gran alivio. El poder relacionar y conectar el TDAH con problemas antiguos ayuda a los adultos a entender en qué pueden mejorar. Si es adulto y cree tener síntomas de TDAH, consulte con un psiquiatra especialista.

Si se deja sin tratar, el TDAH en un adulto puede ocasionar problemas graves con relación a la educación, las situaciones y relaciones sociales y familiares, el empleo, la autoestima y la salud emocional. Nunca es demasiado tarde para reconocer, diagnosticar y tratar este trastorno y cualquier otro trastorno de salud mental que a menudo concurre simultáneamente. Un tratamiento eficaz puede mejorar la vida de muchos adultos y sus familias.

¿Cuáles son los síntomas del TDAH en adultos?

Una persona adulta con TDAH puede presentar algunos de los siguientes síntomas de falta de atención:

  • No presta mucha atención a los detalles o comete errores por descuido en el trabajo o durante otras actividades.
  • Tiene dificultad para mantener la atención en las tareas, por ejemplo, durante conferencias o lecturas prolongadas.
  • No parece escuchar cuando se le habla directamente.
  • No sigue instrucciones ni termina sus tareas en el lugar de trabajo.
  • Tiene dificultad para organizar sus tareas y actividades, por ejemplo, es desordenada y maneja mal el tiempo.
  • Evita, no le gusta o se muestra renuente a participar en tareas que requieran un esfuerzo mental continuo.
  • Pierde cosas necesarias para hacer sus tareas o actividades, como las llaves, billeteras y teléfonos móviles.
  • Se distrae con facilidad por pensamientos o estímulos irrelevantes.
  • Es olvidadiza en las actividades diarias, como pagar facturas, cumplir citas o devolver llamadas.
Una persona adulta con TDAH puede presentar algunos de los siguientes síntomas de hiperactividad e impulsividad:
  • Sacude, mueve o toquetea las cosas con las manos o los pies o se retuerce en el asiento.
  • Se levanta del asiento en situaciones en que se espera que permanezca sentada.
  • Se siente intranquila o no puede mantenerse quieta por períodos prolongados.
  • Es incapaz de participar con calma en actividades de recreo.
  • Habla demasiado y tiene dificultad para guardar secretos.
  • Responde sin dejar que terminen de hacer la pregunta.
  • Tiene dificultad para esperar su turno, como cuando está en una fila.
  • Interrumpe a otros o es entrometida.
En algunas personas con TDAH predominan los síntomas de falta de atención aunque la mayoría presentan ambas clases de síntomas.

¿Cómo se diagnostica el TDAH en adultos?

Para recibir un diagnóstico de TDAH en la edad adulta:

  • Los síntomas deben haber estado presentes antes de los 12 años de edad.
  • Se debe tener al menos cinco síntomas de falta de atención y/o de hiperactividad e impulsividad.
  • Se deben manifestar los síntomas en dos lugares o más, como en la casa y el trabajo.
  • Se debe comprobar que los síntomas impiden el normal funcionamiento de la persona en esos lugares.
Junto con el TDAH pueden aparecer otros trastornos, como ansiedad, depresión, consumo de sustancias, u otras alteraciones del control de impulsos. Existen otras situaciones tanto ambientales como enfermedades que pueden provocar síntomas similares a los TDAH. Entre ellos cabe citar:
  • Estrés excesivo en el trabajo o en la casa
  • Dormir muy poco
  • Apnea del sueño, una afección en la cual una persona hace una o más pausas en la respiración o respira superficialmente mientras duerme, lo cual reduce la calidad del sueño y causa somnolencia durante el día
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Problemas de la glándula tiroides, situada en el cuello y productora de la hormona tiroidea.
Por lo tanto, una evaluación detallada ayudará al especialista a descubrir la causa de los síntomas y recomendar un tratamiento eficaz.

No hay ninguna prueba que permita diagnosticar este trastorno. Los profesionales de salud mental pueden usar ciertas escalas de clasificación para determinar si un adulto cumple con los criterios de diagnóstico del trastorno de déficit de atención con hiperactividad pero lo fundamental es la evaluación clínica por parte de un psiquiatra experto en TDAH del Adulto. Una evaluación detallada también incluye un examen de los antecedentes de conducta y las experiencias escolares de la persona cuando era niño. Para obtener esta información, el médico puede entrevistar a los cónyuges o parejas, padres, amigos íntimos y otras personas allegadas.

La persona también puede someterse a un examen físico y a varias pruebas psicológicas que permiten evaluar la memoria funcional, el funcionamiento ejecutivo (aptitudes como planear y adoptar decisiones), las aptitudes visuales o espaciales. En la evaluación también se examinará el estado de ánimo de la persona y si tiene otros problemas, como la ansiedad, depresión o si consume drogas u otras sustancias.

¿Cuáles son las consecuencias del TDAH?

Una forma de representar las consecuencias del TDAH es mediante el modelo del efecto “bola de nieve”. Al principio la bola de nieve es muy pequeña, casi imperceptible, pero conforme va deslizándose por la montaña esta va creciendo. Cuando el tamaño es demasiado grande, la velocidad y la fuerza que llevan lo hacen ya inmanejable y solo podemos tomar medidas paliativas. En este sentido, lo primero que pone en marcha la bola de nieve es el fracaso académico, que puede aparecer ya a los 7-8 años. Cuando aparece este fracaso académico la autoestima del niño se ve alterada y empieza a sentirse solo, puede que incluso repita curso con lo que el impacto emocional será mayor y su retraimiento social aumentará. A partir de aquí pueden aparecer los primeros síntomas de depresión lo que empeora el pronostico de forma muy importante. El niño con TDAH se vuelve irritable, desafiante, rebelde, mostrando episodios de agresividad. Ya en la adolescencia, empieza a probar las drogas, se revela contra el control parental y pueden aparecer otras consecuencias típicas del TDAH como accidentes, sexo de riesgo, y algunas conductas de predelincuencia. Posteriormente, en el final de la adolescencia y comienzo de la edad adulta pueden aparecer problemas legales, laborales, familiares, etc.

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¿Cómo se trata el TDAH?

Las personas que tienen TDAH pueden mejorar con tratamiento, pero hoy por hoy no hay cura para esta patología. El tratamiento recomendado para el TDAH en la mayoría de individuos es mixto, farmacológico y psicoterapéutico.

Existen varios medicamentos que pueden ayudar. Los tipos más comunes se llaman estimulantes, siendo el metilfenidato el tratamiento que ha demostrado mayor eficacia y seguridad. Los medicamentos ayudan a los niños a mantener la atención, concentrarse, aprender, y por tanto, todo esto les lleva a estar tranquilos. No debemos pensar que el tratamiento con metilfenidato es un tranquilizante para los niños. En realidad, es lo contrario, como su propio nombre indica, el metilfenidato estimula al niño, pero al mejorar su atención y concentración hace que el niño pueda estar tranquilo realizando una tarea y por tanto se siente más tranquilo y centrado.

Igualmente existen distintas clases de terapia. La psicoterapia cognitivo-conductual es la que mejor aborda las alteraciones de conducta. Esta terapia puede ayudar a enseñar a los niños a controlar su comportamiento para que puedan desempeñarse mejor en la escuela y su casa. La psicoterapia terapia cognitivo-conductual puede ayudar a un adulto con este trastorno a reconocer mejor su déficit de atención y de concentración y le puede dar las aptitudes necesarias para mejorar su organización y eficacia en las tareas diarias. También permite abordar los sentimientos de poca autoestima que pueden tener los adultos con TDAH y les ayuda a tener confianza y a controlar los patrones de comportamiento impulsivo y arriesgado. Un psicoterapeuta también pueden ayudar a un adulto con este trastorno a aprender a organizar su vida y a dividir las tareas grandes en pasos más pequeños y manejables.