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Trastorno del Espectro Autista

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Tratamiento Trastorno Espectro Autista Madrid

El autismo es un grupo de trastornos del desarrollo cerebral, a los que se llama colectivamente el Trastorno del Espectro Autista (TEA). El término "espectro" se refiere la amplia gama de síntomas, habilidades y niveles de deterioro o discapacidad que pueden tener los niños con el TEA. El trastorno del espectro autista comienza en la niñez y dura toda la vida. Afecta cómo una persona se comporta, interactúa con otros, se comunica y aprende. Algunos niños padecen un deterioro leve causado por sus síntomas, mientras que otros están gravemente discapacitados. Entorno a un 30-50% de los casos presentan discapacidad intelectual.

El TEA se diagnostica habitualmente de acuerdo con las pautas mencionadas en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Tradicionalmente, el manual ha definido el TEA como cinco trastornos, algunas veces llamados los trastornos generalizados del desarrollo (TGD):

  • El trastorno autista (autismo clásico)
  • El trastorno de Asperger (síndrome de Asperger)
  • El trastorno generalizado del desarrollo no especificado (TGD-NE)
  • El trastorno de Rett (síndrome de Rett)
  • El trastorno desintegrativo infantil (CDD)
Sin embargo, en la actualidad, la última versión de este manual (DSM-5) ha unificado estos trastornos en un único diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista.

En nuestra consulta ofrecemos una aproximación integral al diagnóstico y tratamiento del Trastorno del Espectro Autista. Nuestro abordaje incluye el procedimiento de diagnóstico, a través tanto de la observación clínica, como de la entrevista familiar, así como la administración de pruebas y escalas de observación diagnóstica. Por otra parte, el tratamiento engloba intervenciones terapéuticas individuales y familiares dirigidas a desarrollar habilidades funcionales, sociales, de comunicación y juego, abordar problemas de conducta, afrontar otras dificultades asociadas como la ansiedad o depresión, así como facilitar el afrontamiento de la familia y reducir su nivel de estrés.

Síntomas del Trastorno del Espectro Autista

Los síntomas del trastorno del espectro autista (TEA) varían de un niño a otro pero, en general, se encuentran dentro de dos áreas:

  • Deficiencias en la comunicación e interacción sociales: dificultades en el acercamiento social a otras personas, entablar conversaciones, uso de gestos y contacto visual, o falta de interés por otras personas.
  • Conductas repetitivas y estereotipadas: con frecuencia los movimientos son repetitivos y sus comportamientos inusuales. Pueden presentar un tono del habla monótono o extraño, y repetir palabras o frases fuera de contexto. Además, pueden tener sensibilidad a ciertos ruidos u otras experiencias sensoriales, así como intereses persistentes en temas específicos que pueden resultar inusuales o excesivamente intensos.
Los niños con el TEA no siguen patrones típicos al desarrollar sus habilidades sociales y de comunicación. En general, los padres son los primeros en notar conductas inusuales en sus hijos, especialmente al compararlos con niños de la misma edad.

En algunos casos, los bebes con el TEA pueden parecer diferentes muy temprano en su desarrollo. Entre los 6 y 12 meses pueden presentar alteraciones en su nivel de atención, su respuesta ante los estímulos o el nivel de movimientos que realiza. A partir de los 12 meses, pueden comenzar a aparecer dificultades en la comunicación e interacción sociales, así como retraso en la adquisición de habilidades en general. Otros niños pueden desarrollarse normalmente hasta el segundo y aun hasta el tercer año de vida, pero luego comienzan a perder interés en los otros y se tornan silenciosos, retraídos o indiferentes a las señales sociales. La pérdida o inversión del desarrollo normal se llama regresión y ocurre en algunos niños con TEA.

El TEA se diagnostica con distinta frecuencia según el género, con una ratio de entre 2 a 6 varones por cada mujer. Además, existen algunas diferencias en la manifestación del trastorno según el sexo, de forma que las mujeres suelen presentar una mayor motivación para las relaciones sociales y una mayor vulnerabilidad a desarrollar dificultades emocionales (incluyendo trastornos afectivos, de ansiedad y de la conducta alimentaria). Por otro lado, pueden presentar una mayor facilidad para compensar las dificultades del TEA, de forma que puede resultar más difícil realizar un diagnóstico y, por lo tanto, realizar un tratamiento adecuado. Los síntomas en las mujeres pueden ser más evidentes a partir de la pubertad.

Detección del Trastorno del Espectro Autista

El diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista es con frecuencia un proceso de dos etapas. La primera etapa comprende una evaluación del desarrollo general durante los controles del niño sano con su pediatra. Los niños que muestran algunos problemas de desarrollo se derivan para una evaluación adicional. La segunda etapa comprende una evaluación exhaustiva efectuada por un equipo de profesionales expertos en TEA. En esta etapa, un niño puede recibir un diagnóstico de autismo o de algún otro trastorno del desarrollo.

En general, puede brindarse un diagnóstico fiable a los niños con Trastorno del Espectro Autista a los 2 años, aunque algunas pruebas de detección pueden ser útiles a los 18 meses o aun antes.

La intervención temprana puede reducir o prevenir las discapacidades más graves asociadas con TEA. La intervención temprana también puede mejorar el coeficiente intelectual (CI) del niño, el lenguaje y las habilidades tanto sociales como funcionales de la vida diaria, también llamadas conducta adaptativa.

Causas del Trastorno del Espectro Autista

Actualmente se considera que tanto los genes como el entorno desempeñan un papel importante en el Trastorno del Espectro Autista, que afecta a aproximadamente un 1% de la población.

Factores genéticos. En casi 9 de cada 10 casos, si un gemelo que comparte exactamente el mismo código genético con el otro tiene TEA, el otro gemelo también lo padece. Si un hermano tiene TEA, el riesgo de los otros hermanos de desarrollar el trastorno es 20% mayor que el riesgo normal. Sin embargo, aún no se han hallado exactamente cuáles son los genes involucrados. La mayoría de las personas que desarrollan el TEA no han informado antecedentes familiares de autismo, lo que sugiere que posiblemente muchas mutaciones genéticas aleatorias de generación en generación pueden afectar a la persona en riesgo. Las mutaciones pueden heredarse, pero al ser aleatorias algunas surgen sin motivo alguno. Tener un riesgo genético mayor no significa que un niño desarrollará definitivamente un TEA.

Factores ambientales. Hay muchos factores medioambientales bajo estudio: las afecciones médicas de la familia, la edad de los padres y otros factores demográficos, la exposición a toxinas y las complicaciones durante el nacimiento o el embarazo. Como con los genes, es probable que más de un factor ambiental esté involucrado en aumentar el riego del TEA. Y, al igual que con los genes, cualquiera de estos factores de riesgo aumenta el riesgo en una cantidad mínima. Por otro lado, también se sabe que ciertos factores medioambientales pueden afectar a ciertos genes, activándolos o desactivándolos o aumentando o disminuyendo su actividad normal. Este proceso se llama epigenética y es una las líneas de investigación actuales para estudiar cómo se desarrollan y posiblemente cambian con el tiempo trastornos como el TEA.

Tratamiento del Trastorno del Espectro Autista

Dado que aún no se ha demostrado una cura para el Trastorno del Espectro Autista, el tratamiento temprano del TEA, el uso de programas escolares y la obtención de ayuda médica adecuada pueden reducir en gran medida los síntomas del TEA y aumentar la capacidad del niño para crecer y aprender habilidades nuevas.

Intervención temprana

La investigación ha demostrado que la terapia conductual intensiva durante los primeros años y en la edad preescolar puede mejorar significativamente las habilidades cognitivas, sociales y del lenguaje en niños pequeños con TEA, así como la relación entre padres e hijos.

Distintos abordajes se han mostrado eficaces, incluyendo intervenciones familiares e individuales desde etapas tan tempranas del desarrollo como 9 meses, cuando se comienzan a observar signos de riesgo del desarrollo del trastorno. Estas intervenciones están dirigidas a aumentar el uso del lenguaje y la comunicación social, desarrollar habilidades de juego, abordar problemas de conducta o ansiedad, mejorar las habilidades sociales, así como facilitar la interacción entre padres e hijos, reducir el estrés familiar y mejorar sus capacidades de afrontamiento ante la situación.

Niños de mayor edad, así como adolescentes y adultos con TEA pueden asimismo beneficiarse de distintos procedimientos psicológicos y médicos para disminuir la sintomatología TEA, abordar las dificultades sociales y adaptativas, y afrontar otros problemas que acompañen a este diagnóstico.

Farmacología

Algunos medicamentos pueden ayudar a reducir los síntomas. Aunque queremos hacer notar que hay medicamentos que pueden ser recetados aunque sean no específicos para este trastorno. Cada médico determinará en cada caso la necesidad de los mismos. Algunos medicamentos que pueden recetarse no especificados en la etiqueta para niños con TEA incluyen los siguientes:

  • Los medicamentos antipsicóticos se usan más comúnmente para tratar enfermedades mentales serias, como la esquizofrenia. Estos medicamentos pueden ayudar a reducir la agresividad y otros problemas de conducta serios en los niños, incluso en niños con TEA. También pueden ayudar a reducir las conductas repetitivas, la hiperactividad y los problemas de atención.
  • Los medicamentos antidepresivos, se recetan en general para tratar la depresión y la ansiedad, pero a veces se recetan para reducir conductas repetitivas. Algunos antidepresivos también pueden ayudar a controlar la agresión y la ansiedad en niños con TEA.
  • Los medicamentos estimulantes, son seguros y efectivos para tratar personas con el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH). El metilfenidato también ha demostrado ser efectivo en el tratamiento de la hiperactividad en niños con TEA.